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Planifique el tiempo especial con
antelación.
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Planifique el tiempo especial con
regularidad. Lo mejor es hacerlo diariamente.
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Durante ese tiempo, solo deben estar
presentes el papá o la mamá y el hijo/a. Nadie más.
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Su hijo/a elije la actividad a realizar.
Los padres pueden poner limites tales como cuánto tiempo,
cuanto dinero gastar, etc.
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La actividad deberá ser adecuada según
la edad del niño.
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Los padres dan al niño toda su
atención.
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Los padres dejan que el niño los dirija.
El niño tendrá la oportunidad de ser “el jefe” y dirigir a
sus padres durante el juego.
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Los padres no discuten problemas ni
disciplina durante este tiempo. Sólo debe haber interacción
positiva.
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Los padres no hablan acerca de otros
miembros de la familia o acerca de sus propias cosas. El
niño es el centro de atención durante este tiempo.
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El tiempo especial no se suspenderá en
caso de que el niño se haya portado mal. Elija otra cosa
para utilizar como consecuencia.